Algunas cosas (reelaboradas) que me resonaron mucho:
(pre-encuentro, o “a solas con juan” )
Cuatro etapas para pensar lo social
- La sociedad como mito (contrato social, violencia natural, etc…)
- La sociedad deconstruida (la crítica)
- El individuo reflexivo (el sujeto ante el mercado)
- La “sociedad” red de colectivos-nodos
La necesidad de un constante (re)anudar lo social implica la exigencia de pensar lo colectivo, y esto, a diferencia de “lo social” tomado como “materia” de la que se compone una sociedad, quiere decir sostener una práctica que tiende incesantemente a desaparecer, la construcción ondulante de un campo.
El encuentro.
De la posición a la exposición. Esto me resonó de la siguiente manera: de la profesión a la persona, y uso estas palabras para marcar la diferencia entre una división técnica y una división social del trabajo en cualquier colectivo. Si la sociedad moderna operó fuertemente en la acentuación de esta división, la situación de posibilidad de composición social actual exige otra distribución de los actores. No pensar la subordinación de una división a otra, sino pensar su disposición para una mayor eficacia.
Nota: pensar ampliamente el concepto de colectivo. Cualquier agrupamiento social que genere política entendida esta como la creación de otras formas de existencia puede ser considerado un colectivo, porque lo que lo caracteriza es una constante transformación recursiva, producción de diferencia. Lo contrario a lo colectivo sería la repetición inercial de comportamientos estereotipados. La diferencia entre una partitura y una improvisación.
Papel fundamental del deseo y el cuidado en la construcción de un campo. Lo que conmueve como comienzo. Y aquí la presión (la fuerza de la impronta), la duración (la potencia de la vibración), el timbre (la singularidad).
Lo insostenible de una práctica es cargar con el Yo. La pregunta aliviana…