“Diría que la coexistencia multitudinaria de mis
congéneres se debate en los claros del presente
viviente. O para decirlo metafóricamente: ya no
consumen su herencia, viven de sus salarios
siempre actuales”.
01. Introducción.
Los procesos de archivación que nos vienen inquietando suelen dejarnos interrogándonos sobre algo muy peculiar: “ninguno de ellos tiene una escena, cualquiera sea, fantasmática o material, sea del pasado o del porvenir, que les sirva de irreductible garantía de estabilidad ante las circunstancias actuales; la estabilidad, el reposo o la sustentabilidad, de hacerse, de lograrse, se irán haciendo, se irán logrando, ¿no?, en gerundio”.
Y esta hipótesis no la hacemos suponiendo que habría faltado algo o que faltó incorporar cierto elemento de una supuesta escena de escritura fundante. No. No decimos que, al no haber una escena irreductible, faltaría algo en la constitución del archivo o de la sujeto. No. Y aclaro esto porque hacerlo implica toda una posición de análisis, o para ser más pertinente, toda una exposición analítica.
Si pensamos estas nuevos procesos lo hacemos advirtiendo que lo que falta no falta por no haber sido asumido en algún momento del desarrollo, sino, por el contrario, que lo que falta aparece faltando ahí, en tiempo actual, “faltando en los límites”, en los límites de nuestra precipitación libidinal. A ese ex-sistir en los límites, a ese irrumpir EN los límites de cada investidura, hace tan sólo unas reuniones atrás lo denominamos acontecimiento, en verdad, relación acontecimental. [Ver pág. 127 de “Papel Máquina. La cinta de máquina de escribir y otras respuestas”, de Jacques Derrida].